COMUNICACIÓN

El director de la Fundación Yuste clausura un curso sobre la Agenda 2030 en el marco del programa Campus Yuste

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El director de la Fundación Academia Europea e Iberoamericana de Yuste, Juan Carlos Moreno, ha afirmado que el Curso Perspectivas y desafíos de la Agenda 2030: Igualdad, Comunidades Sostenibles e Instituciones Sólidas para el Desarrollo, la Paz y la Consecución de los ODS “nos ha ayudado a perfilar en qué consiste la pretendida mejora, el destino final de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y que no hay más horizonte que conseguir un mundo universal regido por el respeto a la dignidad de todas las personas y que se reconozcan los derechos humanos”.

Moreno, que ha intervenido hoy en la clausura de dicho curso en Guadalupe, ha hablado de los datos proporcionados por Intermon-Oxfam que arrojan números demoledores como que un puñado de personas, menos de setenta, poseen una riqueza superior que la de la mitad de la Humanidad, 3.500 millones de personas, 800 millones de personas pasan hambre en el mundo.

Se ha referido a países como EEUU, Rusia, China e India que permiten un reparto injusto de la riqueza sin un sistema de protección social público, la acumulación de fortunas inimaginables en manos de unos pocos y la existencia de millones de habitantes en pobreza extrema, respectivamente.

Moreno se ha preguntado si realmente la Carta de las Naciones Unidas, que ya ha cumplido 74 años, ha conseguido algo y ha afirmado que “estamos muy lejos de preservar la dignidad de todos porque cada víctima de la barbarie mancilla al ser humano, por más que cuanto más lejana sea la procedencia de una víctima, más indiferente nos resulte”.

En su opinión, la Carta de las Naciones Unidas sigue siendo una mera declaración de intenciones porque “ni se ha promovido el progreso social, ni se ha elevado el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad”.

Ha dicho que “el respeto a los derechos humanos, como meta a la que aspiramos y como esencia de los ODS, implica una sociedad cohesionada en la diversidad, respetuosa con la discrepancia, integradora con la discapacidad y firme en la preservación de los valores que han de ser comunes a todos: la democracia, la libertad, la igualdad y la solidaridad”.

Para conseguir esto, ha señalado Moreno, se requieren “fuertes convicciones éticas, muchos y costosos recursos y empeños orientados hacia un bien común mundial”.

A pesar de todos estos argumentos que parecen pesimistas, Moreno se ha mostrado optimista porque cree firmemente en que todos los hombres y las mujeres, “sea cual sea su raza, credo, religión y creencia, son igualmente dignos”, pero para que sean así, “hemos de recordar cada día que el porvenir está por hacer”.

En este punto, ha recordado la expresión del escritor argentino Ernesto Sábato “hay una manera de contribuir a la protección de la Humanidad y es no resignarse” y ha pedido a alumnos y profesores que reivindiquen su papel como agentes de este cambio tan necesario para que la agenda fuera una realidad.

Al curso han asistido 40 estudiantes becados y 5 oyentes procedentes de Italia, Cuba, Argentina, Portugal, España, Colombia, Costa Rica o Brasil, llegados de las universidades de Sevilla, Rey Juan Carlos, Manchester Metropolitan, Complutense, Castilla-La Mancha, Salamanca, Almería, Extremadura, Alcalá de Henares, Cantabria, Carlos III de Madrid, Bolonia, Sorbonne Nouvelle – París 3, Vigo, San Pablo CEU, UNED, Granada, Loyola Andalucía, College of Europe, Santiago de Compostela, Bordeaux y Atlántico Medio de Las Palmas.

El encuentro, organizado por la Fundación Academia Europea e Iberoamericana de Yuste y la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) y patrocinado por la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AEXCID), lo ha dirigido la codirectora del Instituto Universitario de Derechos Humanos, Democracia, Cultura de Paz y no Violencia DEMOSPAZ de la Universidad Autónoma de Madrid, Manuela Mesa Peinado, y el profesor de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad de Extremadura, Juan Manuel Rodríguez Barrigón.

Además, han colaborado el Ayuntamiento de Guadalupe, la Universidad de Extremadura y el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe.