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Principios y objetivos
La Fundación Academia Europea
de Yuste se constituyó el 9 de abril de 1992
como fundación socio-cultural de carácter
permanente. La Fundación nació con el
deseo de revalorizar en el contexto europeo la estrecha
vinculación del Monasterio de Yuste con la vida
y muerte del emperador Carlos V. El valor simbólico
del Monasterio y la significación histórica
del último emperador de Europa otorgan a la Fundación
una sólida dimensión extremeña,
española y europea. Si el Emperador cerró
en Yuste, el 21 de septiembre de 1558, uno de los capítulos
más relevantes del libro inacabado de la historia
de Europa, la Fundación Academia Europea de Yuste,
siglos después, aspira a revitalizar e irradiar
desde Extremadura el europeísmo, el dinamismo
y las expectativas que Carlos V atesoró en la
paz de este monasterio extremeño.
La Fundación orienta sus intereses
culturales y sociales hacia el conocimiento y difusión
de las raíces histórico-culturales de
los pueblos y naciones que conforman la Europa actual.
Asimismo, la filosofía que defiende la Fundación
Academia Europea de Yuste, se materializa en un mensaje,
en el que se asume que la Europa de Maastricht representa
un momento decisivo del proceso de vertebración,
con la declaración de voluntad explícita
de construir la Unión Europea, afirmando su doble
dimensión política y económica,
y considerando que la ciudadanía común
y la moneda única han introducido dos elementos
motores de gran poder, que no lo serían, si no
se consideraran junto a otros tan importantes como la
cultura y la cohesión económica y social.
El reto tras la ampliación a 25 Estados miembros
hace que la Unión Europea cobre una dimensión
y unas expectativas mayores en el mundo.
Para alcanzar la vertebración
europea, todos los objetivos de carácter económico
y político tienen que ir acompañados al
mismo tiempo del interés en profundizar en la
identidad cultural europea, base indispensable para
la consecución plena de la integración
cultural de su diversidad. Con este objetivo, la Academia
Europea de Yuste, tiene que tratar de fortalecer la
investigación que tenga que ver con la cultura
europea, con los principios y valores en los que se
basa la Unión Europea, especialmente en los ámbitos
históricos y culturales y en los que sustentan
la Europa Social.
Sus seminarios, congresos, publicaciones
y conciertos anuales, así como sus órganos
rectores principales -el Patronato y los Académicos
de la Academia Europea de Yuste- y las actividades de
continuidad -los Centros de Documentación virtuales
y la Uni-di-versidad Europea de Yuste-, muestran y refuerzan
al mismo tiempo las orientaciones fundamentales de la
Fundación, que la han llevado a ser considerada
por la Unión Europea desde el año 2000
"Organización de Interés Cultural
Europeo":
Unidad en la diversidad
El conocimiento del mosaico de las
culturas europeas constituye el fundamento esencial
de toda futura integración, real y fructífera,
de Europa. Asumiendo esta premisa, la Fundación
realza la importancia de cada una de esas piezas o teselas:
privado de cualquiera de ellas, el mosaico europeo se
empobrece; aunadas y resaltadas todas las teselas, se
advierte nítidamente la imagen del conjunto,
sostenido por un haz de relaciones constantes, establecidas
a lo largo de una historia compartida de encuentros
y desencuentros.
Desde esta perspectiva, la Fundación
pretende conciliar la diversidad evidente de las culturas
europeas y la unidad identificable de la cultura de
Europa. Esta conciliación media necesariamente
entre la constatación de la multiculturalidad
y la aspiración final de la Fundación:
una verdadera interculturalidad que fomente el entendimiento
y la comprensión mutua. Tolerancia y diversidad
cultural se implican mutuamente: si la tolerancia asegura
en el marco europeo una sociedad abierta y respetuosa
con la diversidad, necesita a la vez de su presencia
real para trascender el estado de mero principio ético
sin aplicación posible.
Identidad europea
La Fundación considera que la
integración efectiva de los pueblos, regiones
y países de Europa depende, en último
término, del sentimiento de su pertenencia a
una cultura unitaria y de la conciencia de la propia
participación de todos ellos en la creación
de la identidad europea. Sin ese sentimiento de verdadera
ciudadanía europea, las relaciones entre ellos
no rebasarían los límites de unos vínculos
económicos y políticos compartidos; sin
la conciencia de su contribución cultural en
la creación de la identidad europea, la cultura
unitaria se convertiría en una cultura unificadora.
Dimensión cultural integradora
La Fundación reivindica un concepto
de cultura amplio, dinámico y formativo. Amplio,
puesto que sus actividades abarcan tanto el concepto
de cultura humanista de las Artes y las Letras -incluidas
las realidades que se imponen actualmente con la cultura
popular, las industrias culturales y las nuevas tecnologías
de la información-, como los derechos fundamentales
del ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones
y las creencias. Dinámico, porque todas las culturas
están influenciadas por otras e influyen a su
vez en éstas: un hermetismo exacerbado, lejos
de preservarlas, las condena a la consunción.
Formativo, finalmente, porque la Fundación considera
que la cultura es un derecho inalienable de los ciudadanos
europeos y un paso decisivo en su plena participación
en la sociedad. Para posibilitar el reconocimiento de
este derecho, la Fundación pretende facilitar
el acceso de todos los ciudadanos a los bienes culturales
e implicarlos personalmente en sus actividades, como
participantes pasivos o activos de las mismas. En el
futuro, la continuidad de esta práctica supondrá
la superación del estadio de la democratización
de la cultura y la consecución de una verdadera
cultura democrática: del ciudadano participante
al ciudadano participativo.
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